Los campesinos solían sembrar y cosechar su propio maíz. Así, en las chozas había siempre para el pozol, tortillas gruesas, tamales, empanadas, totopostes y atol agrio. Usualmente, la mujer ponía a cocer en el fogón de leña el maíz con cal a las cinco de la mañana, hasta que este estaba blando y podía pelarse el “pellejito”. Después se molía (imagino la dificultad de los tiempos en que se trituraba en metate) y se hacía la masa blanca. Y a diario, parte de esa materia se usaba para tortillas hechas a mano y otra para pozol.
Modo de preparación:
El pozol era preparado por mujeres: en un jicalpestle con agua disolvían con la mano derecha una bola de masa de maíz cocido hasta que quedaba totalmente disuelta. A la masa se agregaba cacao (cacáhuatl en azteca) y semillas de pochotl molidas. En la actualidad en pozol también se prepara en la licuadora.
El maíz blanco (tlaolli) era cocido en agua de cal apagada, le quitaban la cáscara y lo molían en mortero de madera o en metate (metlat, piedra de moler).
