Naturalmente, la mejor expresión del pozol es tomarlo solo; sin agregar nada más que el cacao o el piste o el corozo. Con el tiempo y, más que la sofisticación, el melindre en el gusto, se han hecho versiones de pozol con azúcar, horchata, etcétera.
Independientemente de esos añadidos caprichosos, el pozol se suele acompañar con el tipo de dulce que se consume en Tabasco, preparados en ollas de barro y al fogón con leña: de papaya tierna pasmada (una delicia, mi favorita), oreja ‘e mico (papaya con coco), nance, coco en trozos o molido, ciruela, calabaza, cocoyol, limón real, guapaque, melocotón, piña con camote, dulce de leche, melcocha, etcétera. Mi abuelo lo consumía con agua o en trozos con chile maduro amashito o pico e’ paloma.

